El Ejército de Estados Unidos ha renovado su compromiso con los sistemas de vigilancia aerostáticos Persistent Surveillance Systems-Tethered (PSS-T) al otorgar a TCOM LP un contrato de hasta 447 millones de dólares. Esta decisión se produce a pesar de la creciente eficacia de drones y plataformas autónomas de bajo costo en los campos de batalla modernos, lo que genera un debate sobre la viabilidad a largo plazo de estos sistemas aerostáticos en escenarios de conflicto avanzados.
La inversión subraya la confianza en una tecnología establecida para la detección continua, aunque la evolución de las amenazas, especialmente por parte de drones económicos, plantea desafíos significativos para su supervivencia y efectividad.
Riesgos crecientes para la vigilancia aérea tradicional
El contrato con TCOM LP consolida la posición de los aerostatos PSS-T como una herramienta clave para el Ejército de EE. UU. Estos globos, que pueden volar a altitudes de hasta 4.880 metros (16.000 pies) y vigilar un área durante más de 30 días seguidos, fueron fundamentales para identificar artefactos explosivos improvisados y rastrear movimientos insurgentes en conflictos pasados como Irak y Afganistán.
Sin embargo, la vulnerabilidad de estas plataformas ha sido expuesta por eventos recientes. Un claro ejemplo es el conflicto en Líbano en octubre de 2024, donde operativos de Hezbolá utilizaron un enjambre de drones de bajo costo para atacar eficazmente objetivos israelíes, incluyendo una batería Iron Dome. Estos incidentes demuestran cómo sistemas de defensa y vigilancia tradicionales, significativamente más caros, pueden ser superados por amenazas asimétricas y económicas.
Un contraste entre costo y persistencia
La estrategia del Ejército de EE. UU. contrasta con la tendencia de otros planificadores de defensa, que favorecen la inversión en drones y satélites más pequeños, distribuidos y prescindibles. La persistencia inigualable de los aerostatos, su capacidad para permanecer sobre un objetivo durante semanas, es la principal ventaja que el Ejército busca preservar con esta inversión.
A pesar de esta ventaja, la posición fija y la visibilidad de los aerostatos los convierten en objetivos atractivos y vulnerables para adversarios equipados con armamento moderno. Esta dicotomía ha generado un debate interno en los círculos de defensa sobre la sostenibilidad de la vigilancia aerostática frente a amenazas cada vez más sofisticadas.
El futuro de la vigilancia militar
El contrato, que se extenderá hasta julio de 2031, sugiere que el Ejército estadounidense ve un valor continuo en la capacidad de los aerostatos para una vigilancia constante y prolongada. No obstante, la limitada respuesta a la solicitud de ofertas (solo dos empresas entre diez presentaron propuestas) indica un nicho de mercado y quizás una cautela industrial en torno a esta tecnología.
En paralelo, el Ejército también está diversificando sus inversiones, explorando alternativas más modernas y distribuidas como drones pequeños y plataformas satelitales. Esta estrategia híbrida podría ser un indicio de una transición gradual, donde los aerostatos cumplirán un rol específico mientras se desarrollan y maduran nuevas capacidades de vigilancia.
En resumen
- El Ejército de EE. UU. ha otorgado a TCOM LP un contrato de $447 millones para mantener sus globos PSS-T.
- La inversión en aerostatos se mantiene a pesar de la creciente amenaza y eficacia de los drones de bajo costo.
- Los aerostatos PSS-T ofrecen una vigilancia continua y prolongada a altitudes elevadas.
- Eventos recientes en Líbano demostraron la vulnerabilidad de sistemas de defensa costosos ante enjambres de drones económicos.
- El Ejército también explora alternativas como drones pequeños y satélites, indicando una posible transición en vigilancia.


