La biomanufactura, una disciplina científica basada en la automatización y digitalización, promete transformar la industria médica, especialmente en el ámbito de la salud. Enfrentar desafíos como las listas de espera para trasplantes y avanzar en la investigación de enfermedades como la diabetes tipo uno se ha convertido en un objetivo prioritario.
Instituciones como el Instituto de Manufactura Regenerativa Avanzada (ARMI), una entidad sin fines de lucro, se ha destacado en esta revolución. Con el objetivo ambicioso de lograr la fabricación artificial en masa de células, tejidos y órganos humanos a gran escala, ARMI ha obtenido aprobaciones cruciales de la FDA para tratamientos regenerativos, marcando un hito en la medicina.
El impulso de ARMI recibió un respaldo significativo en 2018, cuando el Departamento de Defensa de Estados Unidos le otorgó una subvención de US$80 millones. La colaboración estratégica con Rockwell Automation, líder mundial en automatización y digitalización, ha sido esencial para garantizar que los procesos de manufactura cumplan con los estrictos estándares de calidad requeridos por la FDA.
Con la construcción de una fábrica automatizada y la preparación de órdenes de producción, ARMI y Rockwell Automation están cerrando la brecha entre la ciencia experimental y la fabricación masiva de tejidos humanos. Esta colaboración pionera se basa en tecnologías como realidad aumentada, inteligencia artificial y digitalización, abriendo el camino hacia una nueva era en la medicina regenerativa.
Según Dean Kamen, CEO de ARMI, la biomanufactura permitirá la aprobación y uso clínico de una variedad de órganos creados artificialmente. A través de la automatización y la sinergia entre Rockwell Automation y ARMI, se están construyendo cimientos sólidos para un futuro donde los tejidos y órganos humanos fabricados artificialmente se conviertan en una realidad accesible, marcando un hito significativo en la medicina moderna.


