Un reciente estudio liderado por investigadores de la Northwestern University ha revelado que el aire dentro de aviones y hospitales es significativamente más limpio de lo que comúnmente se percibe. Publicada en la prestigiosa revista Microbiome, la investigación desmiente la noción de que estos espacios cerrados están repletos de patógenos peligrosos. Los hallazgos sugieren que el ambiente aéreo en ambos entornos aloja principalmente microbios inofensivos asociados con la piel humana.
La percepción general de que los hospitales y los aviones son focos de gérmenes ha llevado a muchas personas a evitar estos entornos o a tomar precauciones extremas. Sin embargo, esta nueva perspectiva ofrece una visión tranquilizadora sobre la calidad del aire, desafiando las preocupaciones sobre la transmisión aérea de enfermedades en lugares con alta concentración de individuos.
Metodología innovadora en muestreo aéreo
La investigación, concebida en enero de 2022 durante el pico de la pandemia de COVID-19, inicialmente buscaba analizar los filtros de aire HEPA de las cabinas de avión. No obstante, la Dra. Erica Hartmann, microbióloga ambiental de la Northwestern University y autora principal del estudio, explicó que el acceso y la manipulación de estos filtros resultaban demasiado costosos y complejos, ya que requerían sacar los aviones de servicio para mantenimiento.
Esta limitación llevó al equipo a idear una solución ingeniosa: utilizar mascarillas faciales usadas como dispositivos de muestreo de aire personales y accesibles. ‘Nos dimos cuenta de que podíamos usar las mascarillas faciales como un dispositivo de muestreo de aire económico y fácil para exposiciones personales y generales’, afirmó Hartmann en un comunicado universitario. Se recolectaron mascarillas usadas por voluntarios en vuelos nacionales e internacionales, así como por personal sanitario en hospitales, comparándolas con mascarillas no usadas como control.
Microbios predominantemente inofensivos
Los investigadores analizaron el ADN microbiano de la superficie externa de cada mascarilla, identificando un total de 407 especies microbianas. Contrariamente a la creencia popular, la gran mayoría de estos microorganismos eran bacterias comunes asociadas con la piel humana y el aire interior. Los resultados indicaron que el aire en ambos entornos contiene una mezcla diversa pero en su mayoría inofensiva de microbios, con muy poca evidencia de patógenos que pudieran causar enfermedades activas.
‘Extraemos ADN de esas mascarillas y examinamos los tipos de bacterias encontradas allí. De manera algo sorprendente, las bacterias eran del tipo que normalmente asociaríamos con el aire interior. El aire interior se parece al aire interior, que también se parece a la piel humana’, detalló Hartmann. Esta similitud entre los entornos aéreos de aviones y hospitales indica que la fuente principal de estos microbios son las personas mismas, específicamente su piel, y no una infección generalizada o el propio ambiente.
Implicaciones y consideraciones adicionales
Aunque los hallazgos son tranquilizadores respecto a la calidad del aire, la investigación también identificó la presencia de genes de resistencia a antibióticos. Este descubrimiento no implica la existencia de microbios peligrosos flotando activamente, sino que resalta la preocupante y extendida presencia de la resistencia a los antibióticos en nuestro entorno general, un desafío global para la salud pública.
Además, la Dra. Hartmann enfatizó que el estudio se centró exclusivamente en lo que se encuentra en el aire. ‘La higiene de manos sigue siendo una forma efectiva de prevenir la transmisión de enfermedades por superficies’, concluyó, subrayando la importancia de mantener prácticas de higiene personal independientemente de la calidad del aire. Los resultados de esta investigación son particularmente relevantes para quienes planean viajar durante las próximas temporadas festivas, ofreciendo una perspectiva más optimista sobre la salubridad del aire en espacios concurridos y contribuyendo a una comprensión más precisa de nuestro entorno microbiano.


