La NASA está reevaluando drásticamente su programa Artemis para acelerar el retorno humano a la Luna, contemplando una reducción significativa del rol de su cohete Space Launch System (SLS). Bajo una nueva propuesta, la agencia espacial expandiría la participación de SpaceX, encargando a Starship la propulsión de la cápsula Orión a órbita lunar y el desembarco de astronautas, según un informe de Bloomberg. Este cambio estratégico busca mitigar los retrasos y sobrecostos del SLS, optimizando la ambiciosa hoja de ruta lunar.
Esta redefinición marca un punto de inflexión en la estrategia de la NASA para las misiones Artemis, que buscan establecer una presencia sostenible en la Luna. El plan original preveía que el SLS impulsaría la nave Orión más cerca de la Luna, donde se encontraría con Starship en órbita lunar. Sin embargo, las continuas demoras y los sobrecostos asociados al SLS han llevado a la agencia a explorar alternativas más ágiles.
Un papel expandido para SpaceX
La nueva propuesta sitúa a SpaceX Starship en un papel protagonista mucho más temprano en la misión. En lugar de que el SLS impulse a Orión hasta la órbita lunar, ahora se contempla que:
- El SLS lanzaría la nave tripulada Orión únicamente hasta la órbita terrestre.
- Starship y Orión se acoplarían en la órbita terrestre.
- El cohete de SpaceX sería entonces responsable de propulsar la cápsula Orión hacia la órbita lunar y, posteriormente, transportar a los astronautas a la superficie de la Luna.
Esta modificación subraya la creciente confianza de la NASA en sus socios comerciales, especialmente en SpaceX, para cumplir con los objetivos del programa lunar.
Desafíos y decisiones clave para el SLS
El Space Launch System, diseñado y desarrollado por Boeing, ha sido fundamental para la visión inicial de la NASA. No obstante, ha enfrentado problemas persistentes desde los preparativos de lanzamiento para Artemis 1 en 2022, lo que ha provocado el aplazamiento de la misión tripulada Artemis 2. Estos desafíos han llevado a la agencia a reconsiderar la eficiencia de su programa.
A principios de este mes, la agencia ya había anunciado que no utilizaría la etapa superior de exploración (EUS) de Boeing para las misiones Artemis 5 y 6, citando importantes retrasos en su desarrollo. Además, se han cancelado las actualizaciones planificadas para el SLS, optando por estandarizar su cohete lunar con la esperanza de aumentar su cadencia de lanzamiento. Estos recortes reflejan una clara tendencia a minimizar los riesgos y las complejidades asociadas al cohete más grande de la agencia.
Acelerando el cronograma Artemis
La dirección de la NASA, bajo el liderazgo del administrador Jared Isaacman, busca acelerar el ambicioso cronograma lunar. En febrero, Isaacman reveló una importante revisión de Artemis, añadiendo un vuelo adicional en 2027 bajo Artemis 3 como vuelo de prueba para los módulos de aterrizaje lunares comerciales en órbita terrestre.
El nuevo plan apunta a que Artemis 4, tentativamente programada para 2028, represente el primer intento de la agencia de aterrizar astronautas en la Luna en más de 50 años. La NASA también se propone realizar dos aterrizajes lunares en un plazo de 10 meses, un paso crucial para establecer una presencia sostenible en la Luna. La visión de Isaacman incluye un plan ambicioso para realizar misiones de aterrizaje mensuales en 2027, como parte del esfuerzo por construir una base lunar.
Retos para los socios comerciales
Si bien la expansión del rol de SpaceX es estratégica, no está exenta de desafíos. El cohete Starship de la compañía aún está en desarrollo, habiendo completado 11 vuelos de prueba suborbitales pero sin haber alcanzado aún altitudes orbitales. Además, un informe reciente de la oficina del inspector general de la NASA destacó que el Sistema de Aterrizaje Humano (HLS) de Starship, junto con el de Blue Origin, enfrenta retrasos significativos y es improbable que esté listo antes del lanzamiento de la misión Artemis 3 en 2027.
Isaacman se reunirá con las empresas que trabajan en Artemis y el programa HLS para discutir su progreso, según Bloomberg. La aceleración del cronograma de la NASA depende en gran medida de que tanto la agencia como sus socios comerciales entreguen varios componentes aún no probados de las misiones Artemis.






