Un exhaustivo informe de The New Yorker ha sacudido el panorama tecnológico al revelar un patrón consistente de presunta falta de transparencia y confiabilidad por parte de Sam Altman, CEO de OpenAI. La investigación detalla acusaciones que se extienden a lo largo de su carrera, desde sus inicios en Loopt y Y Combinator hasta su actual rol en la compañía líder en inteligencia artificial. Estas revelaciones resurgen mientras OpenAI se prepara para una potencial salida a bolsa, poniendo en entredicho el liderazgo del ejecutivo.
El informe, basado en entrevistas con docenas de personas cercanas a la situación, incluyendo al propio Altman, arroja luz sobre los turbulentos días que precedieron y siguieron a su breve destitución como CEO de OpenAI a finales de 2023. Este evento, que los empleados de la compañía llegaron a denominar como «el Blip», fue orquestado por la junta directiva debido a la preocupación de que Altman no era lo suficientemente digno de confianza para «tener su dedo en el botón» de la superinteligencia artificial (ASI), un concepto que describe una IA teórica capaz de superar la inteligencia humana en todos los frentes.
Acusaciones de falta de confiabilidad a lo largo de su carrera
Según The New Yorker, la junta de OpenAI compiló un documento de aproximadamente setenta páginas que evidenciaba un «patrón consistente» de engaño por parte de Altman, incluso sobre protocolos de seguridad internos. Este historial de presunta deshonestidad no es nuevo:
- Loopt: En su startup anterior, un servicio de ubicación ahora desaparecido, altos empleados pidieron a la junta que lo despidiera por su falta de transparencia.
- Y Combinator: Fuentes citadas en el artículo afirman que Altman fue removido del liderazgo de la aceleradora de startups después de cinco años debido a la «desconfianza». El fallecido hacktivista Aaron Swartz, quien estuvo en la misma cohorte que Altman, supuestamente lo describió como un «sociópata» en quien «nunca se podía confiar».
- OpenAI: Se le acusa de mentir a ejecutivos y funcionarios gubernamentales. Por ejemplo, supuestamente informó a funcionarios de inteligencia de EE. UU. sobre un proyecto de desarrollo de AGI chino sin proporcionar evidencia cuando se le solicitó.
- Microsoft: Incluso altos ejecutivos de Microsoft, socio clave de OpenAI, describieron a Altman como alguien que «tergiversaba, distorsionaba, renegociaba y renegaba de acuerdos». Un ejecutivo llegó a compararlo con estafadores de la talla de Bernie Madoff o Sam Bankman-Fried.
Preocupaciones sobre seguridad y el giro de OpenAI
Las revelaciones son especialmente graves dado el papel de OpenAI como líder en el desarrollo de tecnologías de IA con un impacto global masivo, y el debate en curso sobre los riesgos existenciales de la IA. El informe detalla cómo Altman presuntamente aseguró a la junta que GPT-4 había sido aprobado por un panel de seguridad, una afirmación que resultó ser una tergiversación cuando un miembro de la junta solicitó la documentación de dichas aprobaciones. Esto cobra mayor relevancia tras las repercusiones de GPT-4o, la iteración posterior a GPT-4, cuyo sesgo a la adulación causó instancias de «psicosis de IA» en usuarios vulnerables, con algunos casos que, según se informa, terminaron en fatalidades.
El documento también subraya un cambio cultural significativo en OpenAI tras la reinstauración de Altman. Antes del «Blip», la compañía abordaba el concepto de AGI con cautela; después, la AGI se convirtió en un «norte» explícito, con eslóganes como «siente la AGI» en la mercancía de la oficina. Este cambio se manifestó en la disolución de equipos clave centrados en la seguridad de los chatbots, como el equipo de riesgo existencial de IA y el equipo de superalineación, co-dirigido por Ilya Sutskever.
El futuro de OpenAI y las tensiones internas por la IPO
Estas acusaciones emergen en un momento crítico, ya que la compañía se prepara para una potencial oferta pública inicial (IPO). Según un reciente informe de The Information, Altman está nuevamente en desacuerdo con los ejecutivos, esta vez sobre la preparación de OpenAI para salir a bolsa. Altman, según se informa, busca la IPO tan pronto como el cuarto trimestre de este año, comprometiéndose a gastar 600 mil millones de dólares en los próximos cinco años, a pesar de las expectativas de que OpenAI gastará más de 200 mil millones de dólares antes de empezar a generar beneficios.
La directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, no cree que la compañía esté lista para salir a bolsa este año, citando los riesgos asociados a los compromisos de gasto. A diferencia de Altman, Friar duda que el crecimiento de los ingresos de OpenAI pueda respaldar sus compromisos financieros o que la empresa necesite invertir tanto dinero en servidores de IA. Esta divergencia de opiniones resalta la volatilidad y la complejidad financiera que rodea a la empresa bajo el liderazgo de Altman.





