Un hacker obtuvo información de más de 41.000 empleados del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), incluidos trabajadores de ICE y CBP, según reportes publicados el 28 de octubre de 2026. La filtración expone nombres y datos laborales y de contacto que podrían facilitar la identificación o el hostigamiento de personal de agencias migratorias y de seguridad.
Qué información quedó expuesta
El conjunto de datos incluiría nombres, cargos, números de teléfono, direcciones de correo electrónico y ubicaciones de oficina. Según TechCrunch y Wired, cerca de 21.000 registros corresponden a empleados de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), mientras que casi 7.000 pertenecen al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La filtración también contendría información asociada con otras dependencias del DHS: la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA), el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) y la división de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI). Los datos vincularían, además, a algunos grupos de estas agencias con herramientas de vigilancia.
La información descrita en los reportes se centra en datos identificatorios y de contacto. La publicación no especifica que se hayan expuesto contraseñas, información financiera o documentos clasificados, por lo que no es posible afirmar que esos datos formen parte del conjunto filtrado.
Cómo se habría producido el acceso
De acuerdo con TechCrunch, el responsable, que se hace llamar “Department of Peace”, obtuvo acceso a los registros a través de Okta, un servicio de gestión de identidad y acceso utilizado por el DHS. La información disponible no permite concluir que el incidente se debiera a una vulnerabilidad propia de Okta ni detalla el método técnico utilizado para entrar en los datos.
El conjunto habría sido entregado a la investigadora de ciberseguridad maia arson crimew y posteriormente compartido con Distributed Denial of Secrets (DDoSecrets), organización sin fines de lucro que aloja la base filtrada, identificada como “Icepick”. El DHS no había respondido de inmediato a una solicitud de comentarios de The Verge cuando se publicó la noticia.
Por qué la filtración preocupa a las agencias
La exposición es especialmente delicada porque puede revelar quién trabaja para determinadas dependencias y cómo contactar con esas personas. En el caso de agentes y otros empleados cuyas identidades se procura proteger, la combinación de nombre, cargo y ubicación laboral puede aumentar los riesgos de acoso, suplantación o intentos de ingeniería social. Esos posibles usos son riesgos derivados de la exposición; no hay confirmación en la información publicada de que ya hayan ocurrido.
El conjunto también señalaría grupos con acceso a herramientas como Mobile Fortify, una aplicación de reconocimiento facial, y PenLink, que puede recopilar y analizar datos procedentes de teléfonos y servicios en línea. La presencia de estas referencias amplía el alcance del incidente: además de datos de contacto, el material podría ofrecer pistas sobre capacidades y recursos de vigilancia utilizados por ciertas unidades.
La filtración llega semanas después de otro robo de información relacionada con empleados y candidatos del FBI, según el reporte de The Verge. En conjunto, los incidentes subrayan la importancia de limitar el acceso a registros de personal y revisar los sistemas de identidad que protegen información institucional. Por ahora, los datos publicados no detallan qué medidas tomó el DHS ni si notificó a las personas afectadas.
En resumen
- Se filtraron más de 41.000 registros de empleados del DHS.
- Los datos incluyen nombres, cargos, teléfonos, correos y oficinas.
- Alrededor de 21.000 registros corresponden a CBP y casi 7.000 a ICE.
- El acceso se habría realizado mediante Okta, según TechCrunch.
- El conjunto también incluye referencias a otras agencias y herramientas de vigilancia.


