Star Catcher, una startup con sede en Florida, está a punto de lanzar su satélite prototipo, Protostar, marcando un hito potencial hacia la creación de una red eléctrica orbital. Este innovador proyecto busca resolver lo que la compañía describe como una «crisis energética en el espacio» mediante la transmisión de energía solar a otros satélites a través de láseres, con el objetivo de soportar la creciente economía espacial.
La misión de Protostar, programada para lanzarse a bordo de la misión Transporter-18 de SpaceX, no solo intentará la primera transmisión de energía láser entre dos naves espaciales no unidas en órbita, sino que también sentará las bases para una infraestructura de energía en el espacio que podría transformar las operaciones satelitales.
Revolucionando el suministro energético orbital
Fundada en 2024, Star Catcher visualiza un futuro donde los satélites no estén limitados por su capacidad de generación de energía a bordo. Actualmente, misiones como la conectividad directa a móviles, la observación terrestre impulsada por IA y las aplicaciones de defensa ágiles se ven restringidas por el consumo energético. La propuesta de Star Catcher es desplegar una red de naves espaciales, o «nodos de energía», que recolecten luz solar y la conviertan en longitudes de onda optimizadas para ser transmitidas a los paneles solares de otros satélites. Esta tecnología promete aumentar la potencia disponible entre dos y diez veces.
El cofundador y CTO de Star Catcher, Michael Snyder, enfatizó la importancia de esta misión: «Esta misión proporcionará datos operativos críticos en condiciones orbitales reales que apoyarán directamente la construcción de nuestra red eléctrica comercial en el espacio». Esto valida los esfuerzos de la compañía, que ya había realizado pruebas exitosas en la Tierra a finales de 2025 en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde lograron entregar más de 1.1 kilovatios de energía eléctrica a paneles solares comerciales utilizando láseres multionda.
Protostar: la demostración tecnológica clave
Durante la próxima misión, Protostar desplegará un CubeSat equipado con un panel solar estándar. El satélite principal rastreará al CubeSat y buscará transmitir una cantidad medible de energía a sus paneles solares. Esta demostración será fundamental para validar las tecnologías centrales de Star Catcher, que incluyen:
- Recolección de energía solar en órbita
- Adquisición y seguimiento preciso de satélites
- Transmisión eficiente de energía láser
Protostar es una versión a pequeña escala de lo que Star Catcher espera desplegar a gran escala. La compañía ambiciona tener una red eléctrica operacional en órbita para finales de la década. Andrew Rush, cofundador y CEO de Star Catcher, subrayó la trascendencia de este avance: «Cada aplicación importante que impulsa la economía espacial, desde la inteligencia de seguridad nacional en tiempo real hasta la computación orbital impulsada por IA y la observación de la Tierra, está limitada por la energía. Estamos más cerca de activar una red eléctrica orbital de lo que la mayoría puede imaginar».
Este desarrollo no solo abordaría la escasez energética en el espacio, sino que también podría desbloquear nuevas capacidades para misiones futuras, permitiendo un rendimiento y una duración sin precedentes para los satélites en órbita baja.
En resumen
- Star Catcher lanzará el satélite Protostar para probar la transmisión de energía láser en órbita.
- La misión busca crear la primera red eléctrica espacial para alimentar otros satélites.
- Se espera una transmisión de energía de dos a diez veces mayor que la actual.
- La tecnología ya fue probada en la Tierra, entregando 1.1 kilovatios de energía.
- El objetivo es tener una red operativa en órbita para finales de esta década.
- El sistema liberaría aplicaciones espaciales de las limitaciones energéticas actuales.


