El lanzamiento de Artemis II provocó tres perturbaciones de más de 5.000 kilómetros en la ionosfera sobre Norteamérica, según una investigación sobre la misión de abril de 2026. Los cambios atmosféricos podrían afectar la precisión del GPS y otros sistemas de navegación por satélite, aunque el estudio no confirmó que se produjeran fallas en sus señales.
Tres perturbaciones asociadas al lanzamiento
El equipo investigador detectó tres alteraciones en la ionosfera, una región de la atmósfera superior que contiene electrones libres e iones cargados. Cada perturbación se extendió por más de 5.000 kilómetros y se registró sobre la misma zona geográfica de Norteamérica.
De acuerdo con la investigación, los cambios estuvieron vinculados tanto al despegue inicial como a los encendidos de los motores de las etapas superiores del cohete. La repetición de perturbaciones sobre una misma región en tres ocasiones resulta especialmente relevante para estudiar cómo las actividades espaciales pueden modificar la atmósfera.
El trabajo, que según TechRadar está previsto para publicarse en Geophysical Research Letters, describe estas alteraciones como un caso inusual frente a los efectos de otros lanzamientos. Los investigadores señalan que Artemis II produjo perturbaciones recurrentes y de gran escala, y que todavía es necesario evaluar sus consecuencias.
Por qué la ionosfera puede influir en el GPS
Los satélites de navegación transmiten señales de radio que atraviesan la ionosfera antes de llegar a los receptores en tierra. La cantidad y distribución de electrones en esa capa pueden modificar el recorrido de las señales y generar errores en los cálculos de posición. Por eso, una alteración extensa podría ser importante para los sistemas GNSS, entre ellos el GPS.
El alcance potencial no se limita a los teléfonos o a los navegadores de vehículos. La navegación por satélite también se utiliza en drones y en otras aplicaciones que dependen de una ubicación precisa. Charles Lin, científico de la Tierra de la Universidad Nacional Cheng Kung de Taiwán y autor del estudio, explicó que un error de apenas un par de metros podría bastar para que un vehículo autónomo cambiara de carril.
Ese ejemplo describe un posible efecto, no un incidente registrado durante Artemis II. La investigación no midió directamente interrupciones ni errores en señales GPS o GNSS, por lo que no demuestra que vehículos autónomos o drones hayan cambiado de ruta a causa del lanzamiento.
Qué falta por comprobar
Los investigadores plantean analizar en trabajos posteriores si las perturbaciones produjeron errores de posicionamiento, qué magnitud tuvieron y cuánto tiempo duraron. Esos datos permitirían distinguir entre cambios observados en la ionosfera y efectos concretos en los servicios de navegación.
La diferencia es importante: detectar una perturbación atmosférica no equivale a confirmar una falla de GPS. Aun así, estudiar la relación entre los lanzamientos, los encendidos de motores y la ionosfera podría ayudar a anticipar riesgos para infraestructuras que dependen de la navegación satelital y a planificar futuras misiones.
En resumen
- Artemis II se asoció con tres perturbaciones ionosféricas sobre Norteamérica.
- Cada alteración se extendió por más de 5.000 kilómetros.
- El despegue y los encendidos de motores de etapas superiores estuvieron vinculados a los cambios.
- Las perturbaciones podrían afectar la precisión del GPS, pero no se midieron fallas de señal.
- Los investigadores aún deben evaluar posibles errores y su duración.


